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dc.contributor.authorGarcía Celdrán, Dolores 
dc.date.accessioned2014-09-18T10:31:06Z
dc.date.available2014-09-18T10:31:06Z
dc.date.issued2014
dc.description.abstractDesde 2007 muchos países desarrollados han experimentado un proceso de desaceleración económica que, en el caso de España, ha afectado de manera particularmente negativa al mercado laboral. En una situación de severa limitación de recursos, aumentan las dificultades ya no para ampliar, sino simplemente para mantener, ciertas prestaciones del Estado de bienestar. Todo ello contribuye a que la crisis económica repercuta en las condiciones de vida de los ciudadanos, especialmente, de los más desfavorecidos. Por la profundidad, enquistamiento y duración de esta crisis, los continuos análisis y debates han acabado extendiéndose a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Ello hace que los ciudadanos estemos atentos a la evolución del Producto Interior Bruto (PIB), los niveles de déficit y gasto, la prima de riesgo y las evaluaciones que las agencias de rating realizan sobre España o nuestras entidades financieras, empresas, etc. De este modo, despertamos cada mañana con información cambiante sobre el estado de la bolsa, la situación de las economías más frágiles o los nuevos paquetes de reforma emprendidos por el gobierno. Así, según el medio de comunicación y el color ideológico que represente, o los principios ideológicos del economista que haga la reflexión, encontraremos distintos análisis o distintos matices, sobre los mismos parámetros analizados. Por ejemplo, José Mª Gay de Liébana indicó en febrero de 2014 que “no podemos continuar ayudando mediante ausencia o reducción de impuestos o mediante subvenciones a la gran empresa que ya se beneficia de la Contabilidad Creativa o Ingeniería Financiera, ya que sabemos que el 80% de los empleos son creados por las PYMES […]”.1 José Carlos Díez, a finales de mayo de 2014, escribió que “en Europa y en España no hemos resuelto la crisis económica y la crisis social empeorará. […] En el sector privado de trabajadores asalariados con nómina continúa la destrucción de empleo a tasas del 1% anualizado.” José Manuel Soria, ministro del actual gobierno, afirmó el pasado marzo que 2014 será el "año de la salida de la crisis", con crecimientos de la actividad económica y del empleo, y ha asegurado que para lograrlo hay que "persistir" en las reformas y en el fomento de un sector industrial empresarial fuerte que apueste por la "innovación, la competitividad y la excelencia". Según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2013 hay en España 3.142.928 empresas, de las cuales 3.139.106 (99,9%) son PYMEs (entre 0 y 249 asalariados).2 La PYME española tiene una particular importancia en su contribución a la generación de empleo, ocupando cerca del 63% del total de trabajadores. En particular, las empresas de menor dimensión son las que emplean un mayor número de trabajadores. Las microempresas y las pequeñas empresas, representan respectivamente el 30,20% y el 17,40% del empleo total en las PYMEs (62,8%). Es evidente que para que el país avance y pueda salir de la situación en la que se encuentra, es necesaria la recuperación de las PYMEs. En prensa, televisión, internet y resto de medios de comunicación, se ha reconocido por parte del Gobierno, agentes sociales, instituciones económicas y sociales, asociaciones de empresarios y autónomos, y finalmente por parte de las entidades financieras que el grifo de la financiación a las PYMEs ha estado prácticamente cerrado. Organismos internacionales han advertido a las instituciones españolas y europeas de los graves problemas que podría suponer para la economía y el empleo si no se abre la financiación precisamente para quienes suponen más del 90% del tejido productivo en nuestro país. Ahora que mejoran algunos indicadores macroeconómicos, como la tasa de crecimiento del PIB, y muchos indicadores financieros, como la cotización del IBEX-35 o la prima de riesgo, cabe preguntarse hasta qué punto dicha mejoría está calando a las PYMEs españolas. Este trabajo trata precisamente de responder a esta pregunta: ¿cómo ha evolucionado la situación financiera de las PYMEs españolas durante la crisis? Y más concretamente, ¿fluye o no fluye el crédito a las PYMEs de nuestro país? Y si no fluye, ¿es por un problema de demanda de crédito (las empresas no los demandan) o de oferta de crédito (los bancos no los conceden)? Para ello veremos primeramente la situación económica de las PYMEs españolas en la sección 3. La sección 4 se centra ya en la situación financiera de las PYMEs, presentando indicadores de la demanda de crédito que han realizado las PYMEs españolas desde 2009 y de la evolución de la oferta de crédito dirigida a las PYMES españolas durante la crisis. La sección 5 presenta las principales conclusiones del trabajo. 1 http://capitalibre.com/2013/04/jose-maria-gay-de-liebana-coruna 2 http://www.ipyme.org/Publicaciones/Retrato_PYME_2014.pdfes_ES
dc.formatapplication/pdfes_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.publisherEl Autores_ES
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/*
dc.titleLa restricción del crédito a las PYMES españolas: evolución y comparativa europeaes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesises_ES
dc.subject.otherEconomía Aplicadaes_ES
dc.contributor.advisorLópez Pérez, Víctor 
dc.subjectPYMESes_ES
dc.subjectCréditoes_ES
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10317/4097
dc.description.centroFacultad de Ciencias de la Empresaes_ES
dc.contributor.departmentEconomíaes_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses
dc.description.universityUniversidad Politécnica de Cartagenaes_ES


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