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dc.contributor.authorBouazzaoui, Fedwa 
dc.date.accessioned2012-11-22T10:39:24Z
dc.date.available2012-11-22T10:39:24Z
dc.date.issued2012-10
dc.description.abstractLos desplazamientos humanos han sido una constante en la historia de la humanidad. Movimientos que se encuentran asociados con las necesidades de todo ser humano de buscar mejores oportunidades laborales y una mejora en la calidad de vida, dirigiéndose a lugares en los que hay empleos mejor remunerados y mejores estándares de vida en comparación al lugar de origen. España, país expulsor de inmigraciones económicas ha pasado a ser receptor también de inmigraciones económicas, modificándose con ello las pautas anteriores de recepción de flujos migratorios caracterizadas por mano de obra cualificada o bien población inversora. Aunque en los años sesenta España fue un país de emigración, especialmente hacia Francia y Alemania, recibía ya entonces una pequeña cantidad de profesionales y técnicos procedentes de América Latina y Oriente Medio, y también trabajadores manuales marroquíes, que eran en su mayoría nativos de las regiones del antiguo protectorado (Cebrián y Cano, 2001). Se de un reducido número de inmigrantes con unas características alejadas de las que poseen el colectivo inmigrante actual, y entre los cuales había un gran porcentaje de judíos que llegaron con sus familias. De esta manera, en 1975 sólo había registrados 2.277 residentes marroquíes en España según datos del Consulado de Marruecos en Madrid. Desde finales de la década de los 70, y con el auge económico de mediados y finales de los años ochenta, la presencia de trabajadores extranjeros comenzó a ser un fenómeno nuevo y creciente en el territorio español, y concretamente en el sector agrícola, que se dirigen a España con unas expectativas de mejora económica y laboral. En nuestros días, las costas norteafricanas y del Sur de la Península Ibérica se han convertido en una de las fronteras más calientes del mundo por el intenso tráfico provocado por los residentes norteafricanos en Europa, que van desde su residencia habitual a su país de origen y vuelven a ella (Sánchez y Aznar, 2002). En los primeros años de recepción de inmigrantes, la llegada y el asentamiento de los inmigrantes marroquíes en las diferentes regiones y provincias españolas se produjeron de manera desigual, tanto temporal como espacialmente. Así, podíamos distinguir tres tipos de enclaves de inmigración extranjera según su antigüedad y el grado de desarrollo de su asentamiento (Jiménez, 1992). 1) El litoral catalán, la periferia rural de la ciudad de Lérida y la comarca del Poniente almeriense eran áreas ya consolidadas donde existían procesos notables de asentamiento, y reagrupación familiar e incluso de formación de asociaciones de inmigrantes. 2) Los enclaves en formación eran áreas donde el fenómeno de la contratación de inmigrantes y su asentamiento era aún reciente, sin existir casos de reagrupamiento familiar y los encontrábamos en zonas como el litoral valenciano, Murcia o la huerta granadina. 3) Finalmente, las áreas de frontera eran las que habían recibido inmigrantes internacionales en las últimas cosechas, y entre las que encontramos las zonas olivareras en Andalucía Occidental. Por otro lado, Portes y Borock (1989) entienden que para caracterizar a una comunidad inmigrante hay que tener en cuenta, combinadamente, el “contexto de partida”, el “contexto de recepción” y los “modos de incorporación” de los inmigrantes al país de destino. Por tanto, el estudio de los países de origen de los flujos migratorios constituye un primer elemento esencial para conocer posteriormente la realidad de los inmigrantes en los países de acogida, y su modo de reincorporación. grado de desarrollo de su asentamiento (Jiménez, 1992). 1) El litoral catalán, la periferia rural de la ciudad de Lérida y la comarca del Poniente almeriense eran áreas ya consolidadas donde existían procesos notables de asentamiento, y reagrupación familiar e incluso de formación de asociaciones de inmigrantes. 2) Los enclaves en formación eran áreas donde el fenómeno de la contratación de inmigrantes y su asentamiento era aún reciente, sin existir casos de reagrupamiento familiar y los encontrábamos en zonas como el litoral valenciano, Murcia o la huerta granadina. 3) Finalmente, las áreas de frontera eran las que habían recibido inmigrantes internacionales en las últimas cosechas, y entre las que encontramos las zonas olivareras en Andalucía Occidental. Por otro lado, Portes y Borock (1989) entienden que para caracterizar a una comunidad inmigrante hay que tener en cuenta, combinadamente, el “contexto de partida”, el “contexto de recepción” y los “modos de incorporación” de los inmigrantes al país de destino. Por tanto, el estudio de los países de origen de los flujos migratorios constituye un primer elemento esencial para conocer posteriormente la realidad de los inmigrantes en los países de acogida, y su modo de reincorporación. En el presente trabajo, y siguiendo la propuesta de estos dos autores, se presentan las estructuras sociales, económicas y culturales de Marruecos, país de donde proceden la mayoría de los inmigrantes establecidos en la Región de Murcia. Este primer punto nos va a ayudar a poseer una visión más real de la situación de Marruecos que ha dado lugar a dichos flujos migratorios, permitiendo conocer la evolución de la migración internacional marroquí, así como aquellas regiones de emigración tradicionales hacia la Región de Murcia. Asimismo, se exponen los factores de atracción, endógenos y exógenos, que promueven a esta emigración. En un segundo apartado, se describe la situación de los inmigrantes marroquíes en la Región de Murcia en la década de los 90, que es cuando tuvo lugar el despegue de la inmigración marroquí en España, haciendo alusión a sus condiciones de vida y de trabajo en la agricultura. A continuación, se exponen brevemente los rasgos que caracterizan el panorama migratorio actual en España, haciendo especial mención al caso marroquí. Tras este análisis, en un último apartado, se habla de la inmigración marroquí femenina en España, identificando las etapas fundamentales en la historia de la emigración femenina desde principios del siglo XX a las primeras décadas del siglo XXI, sin dejar de lado los efectos de la crisis económica actual sobre las corrientes migratorias procedentes de Marruecos, así como la inserción de la mujer marroquí en la sociedad española desde el punto de vista laboral, jurídico y relacional.es_ES
dc.formatapplication/pdfes_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.publisherEl Autores_ES
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/*
dc.titleLa inmigración marroquí en España: situación en el origen e inserción en el destinoes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesises_ES
dc.subject.otherOrganización de Empresases_ES
dc.contributor.advisorMartínez León, Inocencia María 
dc.subjectInmigración marroquíes_ES
dc.subjectEspañaes_ES
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10317/3016
dc.description.centroFacultad de Ciencias de la Empresaes_ES
dc.contributor.departmentEconomía de la Empresaes_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess
dc.description.universityUniversidad Politécnica de Cartagenaes_ES


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