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dc.contributor.authorMartínez Megía, Antonio 
dc.date.accessioned2012-11-05T17:19:45Z
dc.date.available2012-11-05T17:19:45Z
dc.date.issued2012-11-05
dc.description.abstractEl término “regata” deriva de la rigada veneciana, que significa alineamiento ante de comenzar la carrera (específicamente, los encuentros de remo que constituyeron la primera forma de competición náutica). El espíritu competitivo esta tan arraigado en el hombre que ni siquiera barcos como los prototipos británicos del velero moderno, buques como el Mary inspirados en los modelos holandeses y diseñados más como ostentación que como una hazaña náutica, fueron inmunes al reto de las carreras. La modesta extensión del agua que representa el río Támesis no fue obstáculo, pues en octubre de 1661, justo un año después de la llegada del Mary, Londres pudo contemplar la primera carrera de vela registrada desde Greenwich hasta Gravesend, corriente abajo hacia el estuario del Támesis y vuelta. Este recorrido abarcaba un total de 40 millas en un rio de anchura no superior a una milla. Es innegable que hubo carreras anteriores entre veleros de ricos mercaderes holandeses, al igual que las embarcaciones pertenecientes a los soberanos británicos habían competido anteriormente entre sí, pero el acontecimiento celebrado el uno de octubre de 1661 fue sin duda la primera carrera que se organizó con un recorrido fijado, así como la primera de la que se tiene informes fiables en los que se menciona también el valor del premio, 100 libras esterlinas. Se disputo entre dos barcos muy parecidos, ambos inspirados en el Mary pero con una modificación fundamental: los diseñadores reemplazaron la deriva lateral tan laboriosa y bastante ineficaz utilizada en las aguas holandesas poco profundas por la quilla central más profunda de las embarcaciones británicas tradicionales. El primero fue el Catherine de Carlos II construido aquel año por Christopher Pett con una eslora de 15m, una manga de 6m, un calado de 2m y un peso de 94 toneladas. El segundo, el Anne, pertenecía al duque de York. Era ligeramente más largo, 16m, con 6 toneladas más y lo había diseñado Peter Pett. Los dos veleros iban aparejados según la época: además de la línea del modelo holandés con un solo palo que llevaba una vela cangreja de eslora (diferenciándose solamente el foque de la vela más corta típica de los veleros holandeses) y velas cuadradas para navegar de cara al viento. La primera parte del recorrido era corriente abajo (no se da ninguna información sobre el estado de la corrientes, pero es de suponer que no eran contrarias a los barcos, ya que, si no, habrían tenido dificultades para superarla dada la dirección del viento) con un fuerte viento de proa. La primera bordada debió implicar una táctica muy laboriosa, ya que en algunos puntos el río no tenía más de media milla de ancho y en aquella época ningún barco navegaba cómodamente de cara al viento. El Anne había establecido una ligera supremacía sobre el barco del rey en la marca de Gravesend. La bordada de vuelta fue completada con viento de popa y los dos veleros fueron a toda vela hacia Greenwich, con todas las velas desplegadas, la verga cangreja y la vela mayor. El Catherine de Carlos II fue el primero que cruzó la línea de meta en Greenwich, con el rey en persona en el timón. Desde aquel momento la vela experimento un inevitable auge. Se celebraron otras carreras en Inglaterra, sobre todo tras la creación de los primeros clubes náuticos. De todas formas a lo largo del siglo XVIII estas regatas eran un juego de exhibición que una verdadera competición, con bastantes demostraciones y maniobras de estilo militar. Los desafíos aceptados y ganados en 1662, y de nuevo al año siguiente por los catamaranes de Sir William Petty contra las lanchas y barcos del rey tampoco pueden considerarse como carreras exactamente, aunque sí que existen registros históricos de auténticas carreras de competición por mar. En 1749, por ejemplo, tuvo lugar la primera carrera entre veleros que eran propiedad de commoners, es decir, caballeros que no pertenecían a la realeza. La carrera fue ganada por el Princess Augusta, de George Bellas, y el recorrido fue desde Greenwich hasta Nore, un banco de arena de unas 40 millas de la desembocadura del Támesis y vuelta. Tal vez fue la primera carrera donde se abandonaron por primera vez la protegidas aguas del rio, pudiéndose describir como la primera en mar profundo que duró casi dos días La flota de Cumberland, rebautixada como la Royal Thames Yacht Club, organizó varias regatas a partir de la década de 1780, aún en el Tamesis y reservada a veleros de 2 a 5 toneladas. Ya no eran veleros “reales” de forma holandesa, recargados y dorados, botes de un solo palo de 6 a 10m de eslora y con una quilla profunda y estrecha. Se inspiraban en las fragatas utilizadas para capturar contrabandistas, diseñados para alcanzar una velocidad máxima. Los verdaderos veleros de carreras empezaron por fin a salir a la luz.es_ES
dc.formatapplication/pdfes_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/*
dc.titleEvolución histórica de los materiales y procesos de construcción en embarcaciones de velaes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesises_ES
dc.subject.otherCiencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgicaes_ES
dc.contributor.advisorMartínez Mateo, Isidoro José 
dc.subjectRegatases_ES
dc.subjectVeleroses_ES
dc.subjectConstrucción navales_ES
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10317/2944
dc.description.centroEscuela Técnica Superior de Ingeniería Naval y Oceánicaes_ES
dc.contributor.departmentUnidad predepartamental de Tecnología Navales_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess
dc.description.universityUniversidad Politécnica de Cartagenaes_ES


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